
El otro día estuve con los niños, dale que te pego, en la plaza de Corçà. El mayor ya se aguanta unos metros bastante a menudo; el pequeño da un par de pedaleadas y se tira, diciendo “uaoooo!”, muerto de risa.
He estado probando el método del MIT con ellos y con Inés, y parece que funciona. Da un cierto orden a la práctica. No estoy siempre con ellos: les ayudo un poco, luego les dejo que prueben un rato. La tenacidad es fundamental, y ésa la ponen ellos solitos. De momento no les falta. Nunca les he dicho que tienen que practicar: siempre me lo piden ellos. Creo que el monociclo es adictivo, aunque no te aguantes.






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